No estás solo.


Muchas veces es difícil hablarle a los demás de la alegría de la Resurrección y la Pascua, porque el pesar, la tristeza, el desengaño... pesa en el corazón y no nos deja ver el mensaje que Cristo nos da cada día, en cada momento.

Es entonces, cuando más desconsuelo sentimos, que la fe nos enseña a mirar al Resucitado y a abandonarnos en Él.
 
Mírale, fíate, déjate querer. No estás solo.
bit.ly/1DryFLQ
 
RezandoVoy


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