Diálogo, misericordia, reforma, las palabras del Papa según Spadaro.

El pasado 16 de abril, Aleteia difundía una entrevista al P Antonio Spadaro, SJ, director de La Civiltà Cattolica y autor de la célebre y conocida entrevista al Papa Francisco al poco de ser elegido Pontífice.
 
Por la importancia de sus palabras, hemos querido traducir la entrevista ofreciéndola en español, agradeciendo a Chiara Santomiero su publicación original.
También agradecemos a Encarna Esteban, de la Comunidad Loyola de Murcia, la traducción del italiano que a continuación pueden leer.


AFP PHOTO / ALBERTO PIZZOLI

El lenguaje de Bergoglio conmueve al pueblo de Dios: “La gente lo entiende porque no habla como si estuviese dando una conferencia de prensa”.
Chiara Santomiero


El Papa Francisco ha decidido hablar para que se le entienda. Sin necesidad de intérpretes” En la sede histórica de Acción católica italiana, en Roma, aún resuenan las palabras más usadas por Bergoglio – pobres, misericordia, pastores, pueblo – “capturadas” en los libros de la colección “Las palabras de Francisco” a cargo de la editorial Ave y del padre Antonio Spadaro, director de La Civiltà Cattolica. Spadaro analiza el lenguaje “matérico” del pontífice que usa las palabras en modo creativo como cuando dice que la corrupción “apesta” o que cualquier acción hay que realizarla “misericordiando”. “Cuando siente que un discurso no es adecuado al contexto en el que habla – señala Spadaro- el Papa improvisa, incluso arriesgándose a equivocarse”. Posee una voluntad comunicativa que responde a la historia y un lenguaje que “arrastra los desechos de la humanidad, como una planta que conserva la tierra pegada a sus raíces cuando es arrancada”. De este modo el pontífice “busca una relación directa” y su mensaje “se ofrece para que todos lo entiendan”. De hecho, afirma el director de la histórica revista de los jesuitas, que acepta seguir dialogando con Aleteia tras el encuentro con el presidente de la Acción católica, Matteo Truffelli, y el presidente de Caritas Internacional, el cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, “la gente lo entiende y muchos intérpretes no”.

 ¿Cuál es la palabra que le ha impresionado especialmente de entre las más usadas por el Papa Francisco?  
Spadaro: Sin duda “diálogo”. Me impresiona la diferencia que hay entre nuestra manera de entenderla y la manera en la que la vive Bergoglio. El Papa Francisco, debido a su experiencia personal, entiende el diálogo como una palabra que comprende una relación construida a partir de gestos y de acciones concretas. Dialogar significa encontrarse y hacer cosas juntos. No es posible instaurar un diálogo sin hacer algo juntos y sin vivir una proximidad y, mejor aún, una amistad. Sin embargo, para nosotros el diálogo coincide con el hecho de sentarse a la mesa, expresar las propias opiniones y discutirlas. La prioridad de Bergoglio está en la realidad, no en la idea. Así el diálogo se construye con realidades, no con ideas. Esta visión anti-ideológica, anti-idealista, choca frontalmente con el discurso intelectual al que estamos acostumbrados y pide urgentemente una nueva definición del concepto de diálogo cultural.

 
En su opinión, ¿qué palabra impresiona más a la gente?
 
Spadaro: Una palabra que ha provocado un gran impacto popular es “misericordia”. No es casual que el Papa Francisco no solo la use muchísimo, sino que también resalta el que sea la clave de lectura de su episcopado – presente en su lema episcopal “miserando atque eligendo”, referido a la llamada de San Mateo, y también de su pontificado, pues ha convocado un Jubileo dedicado al tema de la misericordia. La misericordia no es solo una actitud pastoral, sino que es la doctrina, es el Evangelio. Con el Jubileo de la misericordia el Papa Francisco responde a la llamada que lanzó en latín Benedicto XVI el día del anuncio de su dimisión, cuando hablaba de los nuevos retos que el mundo contemporáneo lanza a la fe. Estamos perdiendo la capacidad de reconocer el rostro de Dios y Dios es misericordia que abraza y acoge a todos. Se están imponiendo falsas imágenes sobre el rostro de Dios que el Papa quiere borrar. Cuando habla de misericordia Francisco no quiere decir que haya que ser “buenos”, “blandengues” o en el mejor de los casos, “pastorales”. Quiere decir que debemos redescubrir la fe, redescubrir a Dios y su rostro y en este sentido “misericordia” me parece la palabra de mayor impacto popular.

¿Corremos el riesgo de equivocarnos? Algunos párrocos se quejan de tener que ser los “malos” frente a los fieles divorciados que piden la  comunión porque lo ha dicho el Papa...
Spadaro: El riesgo de equivocarnos por las palabras del Papa existe y forma parte de su capacidad comunicativa. Si la comunicación es real, es ambigua. Sin embargo, si es una comunicación de comunicados de prensa, de fórmulas o de lecciones, la palabra es clara, pero no comunica. El Papa ha elegido claramente privilegiar la pastoral y hablar a la gente. Por supuesto, así puede caer en malentendidos, pero al mismo tiempo, está moviendo y conmoviendo, al pueblo de Dios que llama a sus pastores. Así pues, los pastores deben releer el Evangelio para poder explicarlo mejor a la gente que queda perpleja ante las palabras de Francisco. La palabra del Papa no es la última, la definitiva que dicta sentencias, sino la palabra capaz de tocar el corazón del pueblo de Dios y de abrir procesos, que es otra de las claves para entender a Bergoglio. No es un papa que “hace cosas” sino un papa que abre procesos.

 
Y la palabra “reforma” ¿cómo la entiende el Papa?
Spadaro: En primer lugar debemos hablar de la reforma de la Iglesia, de la que la reforma de la Curia es un efecto y no la causa. No debemos albergar la idea de que reformando la Curia se reforma la Iglesia: es exactamente al contrario. La reforma de la Iglesia puede dar sentido a la reforma de la Curia. Se entiende así el que se alargue en el tiempo esta reforma que recoge las instancias de la base. De esto deriva por ejemplo, lo largo que resulta el proceso del Sínodo de la familia que recoge las instancias de la base y por lo tanto las preguntas enviadas a todas las iglesias locales con los cuestionarios y las respuestas de la gente, de las conferencias episcopales y a veces de los teólogos. El proceso de reforma obtiene su razón de ser en que es la Iglesia la que vive y se entrega al proceso de reforma. Un proceso que no se encierra en un tiempo, es decir, empieza en un momento y termina en otro. El proceso no termina y, en mi opinión, también el proceso sinodal no concluirá con el segundo Sínodo ordinario. Solo será la segunda etapa, no la conclusión del proceso.

 
¿La lógica del lenguaje del Papa es la de la Encarnación?
Spadaro: Totalmente. Precisamente porque la realidad precede a la idea y Encarnación significa hacerse cercano a las dinámicas de la historia, es más, “hacerse historia”. Éste es el gran reto que 50 años después del Concilio Vaticano II se nos sigue lanzando, es decir, la relación entre la Iglesia y la historia. Si no se afronta esta relación con sabiduría evangélica, se terminará siempre cayendo en la esquizofrenia entre la doctrina y la pastoral, que es justamente lo que el Papa está intentando sanar.


Traducción: Encarna Esteban Bernabé.

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